La Valentía de un corazón que no se rinde

#La_valentía_de_un_corazón_que_nunca_se_rinde.

Haz escuchado la  frase ¡NO TE RINDAS!? muchas veces amigos, familiares y la sociedad en general la repiten como si  el no rendirse fuera opcional o muy fácil.

Lo cierto es que no rendirse es muy difícil, ¡Si lo sabré yo! Por muchos años viví ocultando una verdad en mi vida, por miedo al que dirán y ante la imagen que representaba de una mujer fuerte e Inquebrantables, era aún más difícil admitir que necesitaba ayuda.

Sacar esa frase de nuestras bocas es fácil, pero accionar y no rendirse es muy diferente. Requiere de esfuerzo, lucha, equilibrio, apoyo, sanidad y libertad.

Como le explicas a una persona en condición de depresión? No te rindas! , o  a unos padres que no tienen como darle de comer a sus hijos? No te rindas!, o a esa persona que su salario o negocios no dan para pagar sus deudas? No te rindas! … O a aquellas personas que han perdido un ser querido, No te rindas!. Y así tantas y tantas situaciones que puedan haber!

La frase ciertamente es poderosa, pero no debería ser un frase que tan solo se le diga a las personas que pasan por situaciones difíciles, esta frase debe de venir acompañada del apoyo sincero, compromiso, compañerismo, solidaridad y ejemplo… De lo contrario la frase se convertirá en palabras vacías y para quien sufre la adversidad no será un opción el no rendirse.

Es más fácil mantener el espíritu de lucha cuando tenemos compañía, cuando quienes están a nuestro lado demuestran su preocupación, nos apoyan y no nos abandonan en el proceso de levantarnos de la adversidad, cuando conocemos nuestro propósito, cuando aprendemos a confiar en Dios y entendemos que todo en esta vida tiene solución.

A veces las personas esconden su dolor por pena, porque quizás han cometido errores que les han llevado a condiciones difíciles, y hablar de eso puede ser difícil, por eso el ser empaticos hace parte del éxito del NO RENDIRSE.

Los carazones que no se rinden, no son aquellos que nunca se dejan vencer, sino aquellos que aprenden a encontrar solución en medio del problema. Aquellos que aprenden a admitir que necesitan ayuda, aquellos que vencen el orgullo y la vergüenza para mejorar.

Para mí, hay más valentía en una persona que admite necesitar ayuda, que aquellos que viven escondiendo su verdadera condición, su verdadero problema, su dolor.

Por eso en adelante, cada vez que le digas a alguien ¡No te rindas! Asegúrate no solo de decírselo, sino también de apoyarlo el proceso para estar mejor.

Bendiciones,

Hannia Castro

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