Milagros el premio de la fe

Muchas veces en la vida, pasamos los días buscando milagros extraordinarios, aquellos que decimos son sobrenaturales, aquellos que pueden sorprender a la humanidad, que serán capaces de eliminar nuestro dolor, nos ayudarán a aliviar nuestra pena, o simplemente nos harán sentir especiales.


¡Pero quizás! en la constante búsqueda de estos milagros, condicionamos a Dios en que su voluntad tiene que ser acorde a nuestra necesidad o nuestra propia voluntad. Le pedimos que nos ayude con aquella situación, cualquiera que esa sea; pero en muchas ocasiones le damos el instructivo de como debe de hacer las cosas, ¡No dejando a Dios ser Dios!


La Bibila dice: ¨ Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración y lo obtendrán¨ Marcos 11:24.

Dios nos invita a creer en él, a buscarlo de corazón, contándole de nuestra necesidad y nuestra situación, porque a él le gusta escuchar de nuestra boca las palabras de necesidad, de clamor, de búsqueda de su presencia, pero ese constante clamor, debe de ser con sinceridad, con esperanza, con devoción, pero por sobre todas las cosas con FE.


Y cuando nos entregamos a esa necesidad y búsqueda de su favor, encontramos paz, compañía, tranquilidad y esperanza. Porque el creer y confiar en la obra de DIOS, nos enseña a entender que somos necesitados de él, que necesitamos de su fortaleza, de su gracia, de su protección y de su amor.


El creer y tener fe en Dios, nos enseña a ser pacientes, porque aprendemos que su tiempo no es igual al nuestro, y que cuando él no contesta una oración tan pronto como quisiéramos, entendemos que su plan y voluntad es mucho mejor que la nuestra, porque muchas veces su silencio es el resultado de su trabajo.
Entonces de esta manera aprendemos a apreciar mejor la vida, a encontrar los milagros en cada cosa que hacemos, a descubrir que el solo hecho de abrir nuestros ojos por la mañana es un milagro, que tener vida es un milagro, que nuestra salud es un milagro, que poder ver es un milagro, que el poder hablar es un milagro y que todo lo que nos rodea pertenece a la obra de Dios también Son milagros.

Entonces entendemos que aquellos milagros que llamamos extraordinarios, en realidad son regalos a nuestra FE, esa fe inquebrantable que pusimos al creer en que DIOS haría su obra magnifica en nosotros o en aquello que con todo corazón le pedimos, pero siendo siempre conscientes de su voluntad, acoplados a su amor y pacientes a su obra.


Bendiciones,


Hannia Castro

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